Deseamos saludar a todas las madres en su día, las actuales y aquellas que nos dejaron su herencia eterna. No es misterio que ser madre es una tarea biológicamente demandante, particularmente en estos días de pandemia, y más allá en una sociedad que parece estar reescribiendo los roles. Las madres de hoy, no sólo deben estar atentas a las demandas del hogar, sino que en muchos casos son proveedoras de sus familias, algunas incluso en formato de teletrabajo. Con su compromiso siempre vigente, no gozan del justo y merecido reconocimiento, en parte porque se suele dar por sentado, y cuyo valor aparece en su ausencia.
No queremos que esta injusticia siga teniendo lugar entre nosotros. Madres nuestras, madres de nuestros hijos, madres compañeras de trabajo, reciban el afecto, respeto y merecido reconocimiento al mérito de ser generadoras de amor, epicentro de la calma de cada hogar, proveedora del eterno arrullo, y que con una simple caricia son capaces de anestesiar el llanto de una caída jugando a la pelota. Madres luchadoras capaces de imponer respeto y regla por presencia, y al mismo tiempo tener la dulzura de llenar su corazón de orgullo con tarjetitas a medio escribir y con letras cuadradas de sus retoños.
Es verdad que se merecen todo, madres de hoy, abuelas y todas las madres que les antecedieron, reciban nuestro beso por tanto amor, en algunos casos, incluso por protección, a través del vidrio de una ventana. Ya llegarán el tiempo de los abrazos.
Felicidades
La Directiva